Georgia O'Keeffe fue una de ellas.
Sus flores no son simplemente flores. Son una invitación a detenernos, a mirar despacio y a descubrir que aquello que creemos conocer puede revelarse completamente nuevo cuando le prestamos verdadera atención.
En esta charla hablaremos de arte, pero también de percepción, de tiempo, de la belleza de las cosas pequeñas y de nuestra capacidad de asombro.
Porque quizás aprender a mirar sea una de las formas más profundas de aprender a vivir.